El Mundial 2026 no solo romperá récords por tener 48 selecciones participantes en el torneo. El certamen más prestigioso del deporte rey también será recordado por una cifra histórica: 289 futbolistas jugarán para un país distinto al que los vio nacer.
Entre los casos más llamativos aparece Michael Olise, una de las grandes figuras del momento, el atacante del Bayern Múnich es nacido en Inglaterra pero internacional con Francia. La lista también incluye a otras grandes estrellas como el caso del ´Androide´, Erling Haaland, goleador de Noruega y emblema vikingo, pero que en realidad nació en Leeds, Inglaterra. Otro de los casos más conocidos es el de Achraf Hakimi, el lateral del PSG nacido en Madrid pero convertido en símbolo de Marruecos.
A ellos se suma Marcus Thuram, delantero francés que nació en Italia mientras su padre desarrollaba allí su carrera profesional. La nómina de figuras continúa con el histórico arquero uruguayo Fernando Muslera, nacido en Argentina, además de Brahim Díaz, nacido en España pero hoy una de las cartas ofensivas de Marruecos.
Son futbolistas que, por sus raíces familiares o circunstancias de nacimiento, tuvieron la posibilidad de elegir qué selección representar.
El fenómeno alcanza cifras sorprendentes. Decenas de jugadores nacidos en Francia defenderán camisetas de otros países durante el Mundial, mientras que selecciones como Curazao tendrán planteles compuestos casi en su totalidad por futbolistas nacidos fuera de su territorio. A ellos se suman otros nombres conocidos como Iñaki Williams, nacido en España y figura de Ghana; Nico Paz, nacido en España pero convocado por Argentina; y Julián Quiñones, nacido en Colombia y mundialista con México, entre otros.
Así, historias diferentes reflejan cómo el fútbol moderno ha borrado fronteras y convertido a las selecciones en un verdadero mosaico de identidades.
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