El fútbol boliviano vuelve a quedar bajo sospecha. En apenas unos días, denuncias de amenazas de muerte contra un arquero de Guabirá, declaraciones de Alejandro Chumacero tras la derrota de ABB y el anuncio de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) de investigar los hechos encendieron nuevamente las alarmas sobre posibles irregularidades alrededor de los partidos.

LA AMENAZA

El caso que abrió la polémica ocurrió después de la goleada 6-0 que Always Ready le propinó a Guabirá en El Alto. El técnico Leonardo Egüez denunció que el arquero Juan Manuel Ferrel recibió amenazas contra él y su familia antes del encuentro. Según su relato, le exigieron dinero o que recibiera al menos tres goles durante el partido.

La situación habría generado temor dentro del plantel. Ferrel recibió tres goles en los primeros minutos y posteriormente fue reemplazado. Tras el partido, el entrenador y los jugadores de Guabirá pidieron que las autoridades investiguen lo ocurrido. La denuncia también fue llevada ante la Fiscalía.

¿RESULTADOS AMAÑADOS?

Pero la polémica no terminó ahí.

Un día después, ABB volvió a poner sobre la mesa acusaciones relacionadas con el desarrollo de un partido. Luego de perder 2-1 frente a The Strongest, el plantel alteño cuestionó la actuación arbitral por la anulación de un gol mediante el VAR.

El capitán Alejandro Chumacero fue más allá y lanzó una frase que rápidamente generó repercusión: “seguramente ya tienen los resultados hechos, seguro, estoy reseguro de que ya se sabía cómo el primer tiempo tenía que terminar”.

Chumacero también aseguró que no sabía “quién está detrás de esto” y sostuvo que los jugadores tienen familias y están trabajando honestamente.

Los árbitros Dilio Rodríguez y Hostin Prado respondieron posteriormente a las acusaciones. Ambos defendieron la decisión del VAR y señalaron que, después de revisar las imágenes, determinaron que existía posición adelantada en la jugada cuestionada.

LA FBF INVESTIGA

En medio de ambas situaciones, el presidente de la FBF, Fernando Costa, anunció que se trabajará para esclarecer lo ocurrido.

“Estamos trabajando para que se investigue a profundidad. Seguramente se abrirá un proceso en la vía deportiva pero nos interesa que se dé con los autores de estos hechos”, sostuvo el titular federativo.

Las declaraciones llegan en un momento especialmente sensible para el fútbol nacional, porque Bolivia ya atravesó una crisis similar en 2023. En aquella oportunidad, la FBF denunció una presunta red de corrupción relacionada con amaños, sobornos y apuestas ilegales, con menciones a jugadores, dirigentes y árbitros.

El escándalo de entonces llegó a tal punto que la FBF decidió anular los dos torneos profesionales que estaban en disputa, argumentando que existían “serios indicios” de que habían sido afectados por las denuncias de corrupción y amaño de partidos.

Ahora, tres años después, las sospechas vuelven a aparecer, aunque en circunstancias diferentes y con hechos que todavía deben ser esclarecidos.

Lo ocurrido con Guabirá representa una denuncia de extrema gravedad porque involucra amenazas contra un futbolista y su familia. En el caso de ABB, las declaraciones de Chumacero constituyen un cuestionamiento público sobre el desarrollo del partido, pero no prueban por sí mismas la existencia de un amaño.

Por eso, el balón ahora está en manos de las autoridades. La investigación deberá determinar si detrás de estos episodios existen hechos aislados, presiones vinculadas a apuestas o una situación de mayor alcance.

Mientras tanto, el fútbol boliviano vuelve a convivir con una palabra que ya provocó una de sus mayores crisis recientes: amaños.

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